sábado, 29 de octubre de 2011

Clarice Lispector (Ucrania, 1925 - 1977). Impresiones de un momento para recuerdos que perduran y enhebran sentidos.



Me encontré con CLARICE LISPECTOR al leer un relato suyo en PURO CUENTO (Nº 24 Sept./Oct. 1990) la deliciosa y completísima revista bimestral que fundara y dirigiera MEMPO GIARDINELLI --por la riqueza, en cantidad, calidad y variedad, de su contenido y objetivos digo que fue una felicísima experiencia estética para los lectores de cuentos; y (perdón) puedo presumir de tener, casi, todos sus números--. Ese primer encuentro sería el primer paso de un interés que se mantuvo y que me llevó a buscar sus novelas en nuestra lengua y hallé las ediciones de Siruela que, por su elevado precio, nunca pude comprar. Pasados más de una década pude acceder a otro costado de su obra (novelas y cuentos) por medios de su REVELACIÓN DE UN MUNDO, que conforman la reunión de las crónicas que escribió cada sábado de los siete años que van de 1967 a 1973 y que aparecían en el diario JORNAL DO BRASIL.
La crítica las clasifica como "Crónicas" pero sus columnas sabatinas son más que eso y esconden mucho más: para eso se requiere saber buscar en ellas, aunque la brevedad de la mayoría de ellas hace mucho más fácil la misma.
Recuerdos propios, recuerdos y voces de otros, incidentes menores, accidentes mayores, voceos, pasos, momentos, colores, olores: lo vivido, reciente, o lo pasado combinado con emociones y deseos y esperanzas: enhebradas con el tejido de las palabras.
En una entrevista (¿con Pablo Galende, en Canal A?) dijo HUGO MUJICA que lo que le gustaba de LISPECTOR era que "su palabra está viva"... ¿En qué reside esta escritura "viva"? El eventual lector --o el que quiera adentrarse en su obra-- tiene que encontrarse con esta escritora (nacida en Ucrania pero brasileña por que ella misma se reinvindicó así) que está considerada como una de las máximas voces en lengua portuguesa: encontrarse con ella y ver qué y cómo le llega su palabra.
Existen no pocas fotos del bello rostro de esta mujer pero entre todas elegí ésta para ilustrar esta nota porque así la imagino: escribiendo y con las ventanas abiertas de su casa, para airearla, y con la ventana abierta de su estudio, para que los ecos de sus conversaciones en las calles, en las ferias, en las plazas de esa gran ciudad, Río de Janeiro, donde creció, vivió y murió, le trajeran o le refrescaran otras, pasadas o recientes, reales o imaginadas. Porque le interesaba mucho conversar con gentes en las calles: esas conversaciones --buscadas como una necesidad personal y no como un medio-- le aportaban, muchas veces, la excusa para decir lo suyo.
Comparto algunas pocas crónica para acercar un poco a quienes no la conocen.

COMER, COMER (1968)

No sé cómo son las otras casas de familia. En mi casa todos hablan de comida. "¿Ese queso es tuyo"? "No, es de todos". "¿La papilla está buena?" "Está buenísima". "Mamá, pídele a la cocinera que haga un cóctel de camarones, yo le enseño". "¿Cómo sabes?" "Lo comí y lo aprendí por el sabor". "Hoy quiero comer solamente sopa de arvejas y sardinas". "Esa carne está demasiada salada". "No tengo hambre, pero si compras pimienta yo como". "No, mamá, ir a comer aun restaurante sale muy caro y yo prefiero comida casera". "¿Qué hay de comer en la cena?"
No, mi casa no es metafísica. Nadie está gordo aquí, pero no se perdona una comida mal preparada. En cuanto a mí, abro y cierro mi cartera para sacar dinero para compras. "Voy a cenar afuera, mamá, pero guárdame un poco de cena". Y en cuanto a mí, me parece bien que en un hogar se mantenga encendido el fuego para lo que venga. Una casa de familiaes es aquélla donde, además de mantenerse el fuego sagrado del amor bien encendido, se mantienen las ollas sobre el fuego. El hecho es que sencillamente nos gusta comer. Y con orgullo soy la madre de esta casa de comidas. Además de comer conversamos mucho sobre lo que sucede en Brasil y en el mundo, conversamos sobre qué ropa es adecuada para determinadas ocasiones. Somos un hogar.


¿INTELECTUAL? NO (1968)

Otra cosa que no parecen comprender los otros es cuando dicen que soy una intelectual y yo digo que no lo soy. De nuevo, no se trata de modestia y sí de una realidad que ni de lejos me hiere. Ser intelectual es usar sobre todo la inteligencia, lo que no hago: lo que uso es la intuición, el instinto. Ser intelectual es también tener cultura, y yo soy tan mala lectora que, ahora ya sin pudor, digo que no tengo realmente cultura. Ni siquiera leí las obras importantes de la humanidad. Además de leer poco: sólo leí mucho, y leía ávidamente lo que me cayera en las manos, entre los trece y quince años de edad. Después pasé a leer esporádicamente, sin orientación de nadie. Esto para no confesar --y esto lo digo con algo de verguenza-- que durante años sólo leía novelas policiales. Hoy en día, a pesar de tener mucho muchas veces pereza para escribir, llego de vez en cuando a tener más pereza para leer que para escribir.
Literarta tampoco soy porque no hice del hecho de escribir libros "una profesión" ni una "carrera". Los escribí recién cuando espontáneamente me surgieron, y sólo cuando realmente quise. ¿Soy una aficionada?
¿Qué soy entonces? Soy una persona que tiene un corazón que a veces se da cuenta, soy una persona que quiso poner en palabras un mundo ininteligible y un mundo impalpable. Sobre todo una persona cuyo corazón late de levísima alegría cuando logra en una frase decir algo sobre la vida humana o animal.


ESPERA IMPACIENTE (1969)

Lo que llamo muerte me atrae tanto que sólo puedo calificar como valeroso el modo como, por solidaridad con los otros, yo todavía me aferro a lo que llamo vida. Sería profundamente amoral no esperar, como los otros esperan, por la hora, sería demasiada astucia de mi parte avanzar en el tiempo, e imperdonable ser más lista que los otros. Por eso, a pesar de la intensa curiosidad, espero.


EL LIBRO DESCONOCIDO (1969)

Estoy buscando un libro para leer. Es un libro muy especial. Yo lo imagino como a un rostro sin rasgos. No sé su nombre ni el de su autor. Quién sabe, a veces creo que estoy buscando un libro que yo misma escribiría. No sé. Pero me hago tantas fantasías con respecto a ese libro desconocido y ya tan profundamente amado. Una de las fantasías es ésta: yo lo estaría leyendo y de pronto, a una frase leída, con lágrimas en los ojos diría en un éxtasis de dolor y de final liberacion: "¡Pero es que yo no sabía que se puede todo, mi Dios!"


JAZMÍN (1973)

Después volveré al mar, siempre vuelvo. Pero hablé de perfume. Me acordé del jazmín. El jazmín pertenece a la noche. Y me mata lentamente. Lucho en contra, y desisto porque siento que el perfume es más fuerte que yo, y muero. Al despertar, soy una iniciada.


NOTA: Tomado de REVELACIÓN DE UN MUNDO, de CLARICE LISPECTOR.
Adriana Hidalgo Editora. Buenos Aires, 2004.

sábado, 15 de octubre de 2011

Oliverio Girondo (Buenos Aires, 1891-1967) el "antilúdico". Tres poemas.



Hace ya muchos años que escucho hablar de la poesía "ludica" de "Oliverio"... Lo cual, claro, no está mal pero que peca de privilegiar esa parte de la profunda obra de un Poeta profundo. Yo prefiero al Poeta no parcializado, (no "desmerecido"), al Poeta todo: me quedo con Oliverio Girondo!
Es cierto que le gustaba inventar palabras, deformarlas, hacerlas otras en nuevos sentidos poéticos. Pero la obra de un poeta consta de períodos, de humores, de reconsideraciones, de experimentaciones varias, de marchas y contramarchas en el camino de su "estilo" --simpre buscado-- o de su voz, no siempre asequible: el lenguaje de la Poesía en la escritura, en el hacerse.
Estos tres poemas que denuncian, interrogan, apelan, son el gráfico de un descenso. Como todo creador, que se asume hijo de su tiempo, Girondo da cuenta del "malestar" de su época. Tal el estado de lo humano me evoca a "Memorias del subsuelo", del gran Dostoievski.
Porque lo lúdico sólo era una pequeña parte en la obra de este gran Poeta argentino.


EXPIACIÓN, (de Embelecos).

Allí,
bajo la tierra,
más lejos que los ruidos,
que el polvo,
que las tumbas;
más allá del azufre,
del agua,
de las piedras;
allí,
en lo convulso,
donde todo se parte,
donde todo se funde,
en ígneo cataclismo,
en calcinante escoria,
en bullente derrumbe,
en mineral catástrofe;
allí, allí,
en cráteres
inestables,
voraces,
en fétidos apriscos,
en valles torturados:
allí,
en lo caótico;
sumido,
amalgamado
en una pasta informe,
viscosa,
putrefacta;
las lenguas carcomidas por vocablos hipócritas,
los pulmones que criban anhelos de serpiente,
las esponjosas manos embebidas de usura,
las visceras heladas de batracios humanos,
los sexos que trafican disfrazados de arcángeles,
las vértebras roídas por rencores insomnes,
todo, todo
hacinado,
revuelto,
confundido,
en un turbio amasijo
de infección
y de pústulas;
adentro del estruendo,
hundido en el abismo,
en una pira enorme
de expiación,
de exterminio.
Allí,
en lo profundo,
debajo de la tierra.

·············


INVITACIÓN AL VÓMITO, (de Persuasión de los días).

Cúbrete el rostro
y llora.
Vomita.
¡Sí!
Vomita,
largos trozos de vidrio,
amargos alfileres,
turbios gritos de espanto,
vocablos carcomidos;
sobre este purulento desborde de inocencia,
ante esta nauseabunda iniquidad sin cauce,
y esta castrada y fétida sumisión cultivada
en flatulentos caldos de terror y de ayuno.

Cúbrete el rostro
y llora...
pero no te contengas.
Vomita.
¡Sí!
Vomita,
antes esta paranoica estupidez macabra,
sobre este delirante cretinismo estentóreo
y esta senil orgía de egoísmo prostático:
lacios coágulos de asco,
macerada impotencia,
rancios jugos de hastío,
trozos de amarga espera...
horas entrecortadas por relinchos de angustia.

·············

DERRUMBE, (de Nocturnos).

Me derrumbé,
caía
entre astillas y huesos,
entre llantos de arena
y aguaceros de vidrio,
cuando oí
que gritaban:
"¡Abajo!"
"¡Más abajo!"
y seguía cayendo,
dando vueltas
y vueltas,
entre ásperas cenizas
y gritos mutilados,
"¡Abajo!"
"¡Más abajo!"
en espiral,
rodando,
envuelto en lo derruido,
en turbios remolinos
de trozos y fragmentos,
de esquirlas,
de gemidos,
"¡Abajo!"
"¡Más abajo!"
entre escombros y ruinas
ululantes,
informes,
a través de la asfixia,
del horror, del misterio,
más allá del aliento,
de la luz,
del recuerdo.

·············



NOTA 1: Tomado de "Obras" de Oliverio Girondo.
Editorial Losada. Buenos Aires, 1991 (Tercera edición).

NOTA 2: El dibujo que ilustra esta página pertenece al mismo Girondo y es tapa de la obra aquí citada.

sábado, 8 de octubre de 2011

CINCO HAIKUS MÍOS, de hijos, padres, lluvias, adioses y pájaros.




Llueve. Se nos inunda el valle.
Una niña escribe una carta.
Qué un pájaro se la lleve.
Y el viento empuje las aguas.

·············

Llueve. Un pájaro me trae un carta.
Todo se inunda tras las montañas.
Miro hacia allí y aseguro los leños.
Mis niños duermen.

·············

La inundación me dejó sola.
Un hijo en el valle. El otro en las montañas.
Sueño. El agua cede. Pero ellos no vuelven.

·············

El agua se llevó todo.
Hasta mis hijos se fueron.
Los extraño en silencio.
Ya no me llaman padre.

·············

La lluvia preña la naturaleza.
Decía la madre de mi madre.
El mundo se ha movido.
Fui niña. escribí una carta.
Un pájaro se la llevó. Llueve.


Rafael Sturla. San Telmo. Distrito Federal. Octubre del 2011.

viernes, 30 de septiembre de 2011

Emily Dickinson: ¿"En dónde está el lugar llamado mañana"? Tres poemas.




¿Habrá realmente un mañana?
¿Habrá una cosa semejante al día?
¿Podría verlo desde las montañas
si yo fuese tan alta como ellas?

¿Tiene pies las Ninfeas?
¿Tiene plumas como un pájaro?
¿Lo traen de países célebres
de los que nunca oí hablar?

¡Erudito! ¡Marinero!
¡Hombre sabio del cielo!
¡Por favor vengan a decir a un pequeño peregrino
en dónde está el lugar llamado mañana!

c. 1859


Yo era lo más insignificante de la casa
--tomé el cuarto más chico--
a la noche mi pequeña linterna, un libro
y un geranio.

Así apostada podía recoger la menta
que nunca dejó de caer
--y mi canasta--
dejadme pensar
estoy segura que esto fue todo.

Nunca hablé --a menos que me hablaran--
luego todo fue breve y mudo
--no podía vivir-- en alta voz,
me avergonzaba el bullicio.

Y si no hubiera sido tan lejos
--si alguien que conozco se hubiera ido--
con frecuencia pensaba que desapercibida
--podía morir--

c.1862


Mi vida murió dos veces antes de morir
y aún queda por ver
si la inmortalidad revela
un tercer evento para mí

tan inmenso, tan desesperanzado de concebir
como éstos que dos veces acontecieron.

Partir es todo lo que necesitamos del cielo,
y todo lo que necesitamos del infierno.

c. 1883 ¿?

NOTA. Tomado de POEMAS, de Emily Dickinson.
Selección y traducción de Silvina Ocampo. Prólogo de Jorge Luis Borges.
Tusquets Editores. Buenos Aires, 1985. Colección Marginales.

sábado, 24 de septiembre de 2011

CINCO HAIKUS MÍOS, de padres, cacerías, trampas, soledades y estrellas.




Mi padre cazaba animales y los cocinaba.
Me quedan esos sabores.
Y el sinsabor del abrazo que nunca me dio.

···········

Mi padre trabajaba con el hacha.
Talaba por necesidad y para distraerse.
Tanto se distrajo y se nos anegó el valle.

···········

Mi padre salía a cazar mujeres.
Yo me quedaba inventando compañías.
Una noche no volvió y no supe cómo salir de esta trampera.

···········

Mi padre cazaba animales y mujeres. Y talaba árboles.
Yo era pequeño, crecía y me hacía más débil.
Lo esperaba, inmóvil, y miraba las estrellas.

···········

No salgo a cazar ciervos.
Huyo de vientos grises.
Quisiera tener la piel más dura.

···········

Rafael Sturla. San Telmo. Distrito Federal. Septiembre del 2011.

sábado, 17 de septiembre de 2011

OLGA OROZCO: "Les jeux sont faits (Las obras se hacen)".




LES JEUX SONT FAITS
(De Con esta boca en este mundo, 1994)

¡Tanto esplendor en este día!
¡Tanto esplendor inútil, vacío, traicionado!
¿Y quién te dijo acaso que vendrían por ti
días dorados en años venideros?
Días que dicen sí, como luces que zumban,
como lluvias sagradas.
¿Acaso bajó el ángel a prometerte un venturoso exilio?
Tal vez hasta pensaste que las aguas lavaban los guijarros
para que murmuraran tu nombre por las playas,
que a tu paso florecerían porque sí las retamas
y las frases ardientes velarían insomnes en tu honor.
Nada me atrae el día.
No hay nada que me aguarde más allá del final de la alameda.
El tiempo se hizo muro y no puedo volver.
Aunque ahora supiera dónde perdí las llaves y confundí las puertas
o si fui solamente que me distrajo el vuelo de algún pájaro,
por un instante, apenas, y tal vez ni siquiera,
no puedo reclamar entre los muertos.

Todo lo que recuerda mi boca fue borrado de la memoria de otra boca;
se alojó en nuestro abrazo la ceniza, se nos precipitó la lejanía,
y soy como la sobreviviente pompeyana
separada por siglos del amante sepultado en la piedra.
Y de pronto este día que fulgura
como un negro telón partido por un tajo, desde ayer, desde nunca.

¡Tanto esplendor y tanto desamparo!
Sé que la luz delata los territorios de la sombra y vigila en suspenso,
y que la oscuridad exalta el fuego y se arrodilla en los rincones.

Pero, ¿cuál de las dos labra el legítimo derecho de la trama?
Ah, no se trata de triunfo, de aceptación ni de sometimiento.
Yo me pregunto entonces:
más tarde o más temprano, mirado desde arriba,
¿cuál es el recuento final, el verdadero, intocable destino?
¿El que quise y no fue?, ¿el que no quise y fue?

Madre, madre,
vuelve a erigir la casa y bordemos la historia.
Vuelve a contar mi vida.


Oo-----o---o-o---o-----oO


Tomado de, RELÁMAPAGO DE LO INVISIBLE (Antología), de OLGA OROZCO.
Fondo de Cultura Económica de Argentina. Buenos Aires, 1997.

sábado, 10 de septiembre de 2011

LEÓN ROZITCHNER: Un largo, necesario y doloroso poema que busca decirse.



A una semana del adiós del Filósofo comparto este extenso poema: para que el mismo hable a quien lo quiera oír y para ser escogido por el don de serlo. Que no piense, quien lo lea en toda su extensión, que lo que se cuenta queda en la vida privada de tres personas porque los dolores que los tocan --que les tocaron vivir-- fue tal vez la más triste, dolorosa y avergonzante página de todas las aberraciones cometidas durante la Dictadura de los GENOCIDAS, liderados por videla, agosti, massera (sí, en minúsculas) y compañía: ¿quién de nosotros --los que interrogamos esa barbárie vernácula, cada uno a su modo y con sus limitaciones y posibilidades-- olvida los "vuelos de la muerte"?

(Dos veces aparece el término Kadish: es la Oración que pronuncian los judíos --los judíos creyentes, claro...-- en homenaje a personas que amaron con una intensidad excepcional).

DEDICATORIA FINAL

Creo que me duele mucho y por eso no puedo.
Tengo que ir a buscar a mano mis recuerdos
más allá de la pantalla y del teclado,
horadar con mi mano labradora
abriendo un hueco en la tierra de mi cuerpo y mi pasado
para encontrar ese fruto escondido y temido en tu cara/judía
lejos de una patria que no dejaste nunca.

Me duele ese pasado y por eso no podía escribirte.
Hay cosas que nos unen pero no podían ser dichas.
Abro mi computadora donde leo: "Carta a León Sigal",
17 de abril de 1996, pero no hay nada escrito.
Fue despuésde verte en París que quise hacerlo.
No la escribí nunca.
Está vacío, sólo el ancho espacio en blanco.
Debo escribirla ahora para decirte algo,
de tu pasado pluscuamperfecto a mi futuro imperfecto.
Me atrevo quizás porque estás muerto.

Debo soportar entonces ver de nuevo
lo que más nos unió y nos separaba,
la mujer cuyo amor compartimos
y que se sumergió en el mar,
arrojada viva
desde un avión de la Marina.
Y allí debo ir a buscarte para encontrarte de nuevo.
aparecés junto a ella al evocarte
y por eso creo qu no puedo.
Encontraría su muerte al evocar la tuya.

Yo la quería y te quería.
Lloro por vos
lloro por ella
lloro por mí,
desaparecidos dispersos por el mundo.
Lloró también tu corazon
que se quebró en Francia de dolores escondidos,
quizás como al mío lo cerró un espasmo doloroso
en la esquina de Saint Germain y Saint Jacques,
donde los encontré de pronto una tarde juntos.
Éramos muchos santos juntos.
Lloro por tu corazón que sangraba como el mío
y que no pudimos nunca hablar de ella,
¿qué podíamos decirnos si callábamos tanto?

Yo escribí "Ser judío"
pero sólo vos lo eras.
Tu cara traía guiños y arrugas del pasado
engranados como los relojes que tu padre arregalaba,
en la mirada perdedora y triste de tus ojos claros
mientras disimulabas una lánguida cojera.
Desde ella un niño callado sabiamente espiando nos/sobraba
desde el fondo de tu historia que me era
y me seguirá siendo obscura.

Me pregunto por vos para evocarte
y sólo me responde un "Soy el que soy",
con el que Dios se anuncia en la Biblia judía.
Al pronunciar tu nombre me sorprendo,
se confunde el tuyo con el mío.
León por León
me resuena tu presencia ida
como si del otro lado yo siguiera vivo
mientras me miro muerto en el León que se ha ido.
En algún lugar oscuro somos los dos uno,
León por León,
León por Diana
en ella confundidos.
Sos el que fuiste,
es cierto,
pero elle me confunde
nos confunde
mezclados y separados
por la distancia abierta
de ambas muertes
como si sólo esperara que la mía llegue
para cerrar esta trinidad vaciada.

Nuestro destino fugaz
por un instante
nos unió para siempre
en lo absoluto
sin quererlo,
porque ambos la quisimos.

Diana Guerrero.
Arrojada desde el aire por ese avión de la Armada /Argentina

habrá volado por los cielos como un ángel de seda,
habrá desafiado espléndida al destino siniestro con sus
/alas,
habrá vencido al horror con sus ojos verdes todavía
/abiertos
mientras las ráfagas del viento la arrastraban,
atraída por el mar, rozando con su rostro el fondo de la
/arena,
absorta ante la muerte,
devorada por la muerte,
como lo estoy hoy
al evocar la de ella con la tuya.
Como quizás ambos la evocábamos en silencio
cuando nos veíamos
sin decirnos nada.
Yo diho hoy Kadish en tu tumba llena,
y también en su tumba de agua, líquida y vacía.

Por eso no te escribí antes
por eso quizás no escribo una novela
ni hago versos
porque no sé qué hacer con los recuerdos
de mis padres y de mis amigos muertos.
No sé qué hacer
cuando una muerte
como la tuya
abre la mía
y siento como si hoy fuera
el último día de la vida.
Soy un sobreviviente moribundo
que quiere vencer la muerte con más vida
y rememoro en este instante final
la vida entera,
lo más bello de ella
que lo contiene todo.
Los trozos escogidos más bellos de la vida.

Polvo enamorado sólo fuimos antes,
que se lleva el viento o el mar, como se la llevó a ella,
pececito de colores y hermosa cabellera ondeando en lo
/profundo
del mar de nuestra vida.
Soy quien por tu muerte vuelvo a encontrarla
al encontrarte,
nos estamos yendo juntos,
cada uno por su lado,
uno por uno,
como se va la gente,
unidos para siempre
en el silencio de la nada,
que está plena y vacía
como el Ser de Hegel
que pensábamos los tres
cuando creíamos en la filosofía.

Y hoy León, como quizás vos lo dijiste en lengua
/hebrea,
te digo al evocarte
lo que no pude decirte cuando te veía.
Cada uno dice y también se dice su propio Kadish
/como puede.
Como si fuera el último día de la vida.


NOTA: Tomado de "El terror y la gracia", de León Rozitchner.
Grupo Editorial Norma. Buenos Aires, 2003.